El Valle del Elqui y el desierto de Atacama albergan algunos de los cielos más despejados del planeta, consolidando a Chile como la capital mundial del astroturismo. Lejos de la contaminación lumínica urbana, las noches estrelladas permiten contemplar a simple vista los brazos de la Vía Láctea y las Nubes de Magallanes, fomentando una experiencia de viaje donde la ciencia astronómica converge c*n la contemplación serena del cosmos.