El hidrolato de azahar, destilado a partir de las flores del naranjo amargo tradicional en el sur de España, constituye un tónico botánico suave y refrescante. Empleado habitualmente tras la limpieza facial, aporta propiedades astringentes y calmantes que reconfortan el cutis sensible o mixto. Su contenido en flavonoides naturales colabora en revitalizar el aspecto apagado de la piel, proporcionando un acabado mate y luminoso.