El chimichurri tradicional argentino basa su equilibrio en la hidratación previa de las hierbas secas. Al infusionar orégano, ají molido y laurel en agua tibia antes de incorporar el vinagre y el aceite, se despiertan los aceites esenciales sin amargar la mezcla, logrando una emulsión rústica ideal para acompañar cortes a la brasa.